Historias del Concilio pretende dejar testimonio de veinte años de dados y rol.

En 1991 compré mi primer juego de rol. Fue El Señor de los Anillos, el juego de rol de la Tierra Media, traducido, publicado y distribuido en septiembre de 1989 por la editorial barcelonesa Joc Internacional. Era un libro de “tapa dura” con una ilustración de Angus McBride en la portada. Desde entonces y hasta hoy han pasado por mis manos literalmente docenas de manuales y entre mis amigos y yo hemos hecho rodar, literalmente, decenas de miles de dados de múltiples caras.

En 2011 hizo veinte años de nuestra primera partida y, puesto que ahora apenas si tenemos la oportunidad de quedar un par de veces al año, decidí embarcarme en el proyecto de rescatar algunas de las historias que durante este tiempo he compartido con ellos para, tras darles un formato digno, compartirlas con quien quiera leerlas. Me he propuesto publicar una aventura o módulo cada trimestre alternándolos con otras entradas sobre mi pasado, y escaso presente, como jugador y director de juego. Algunos de los módulos serán algo viejunos. Los hay bastante elaborados y otros muy sencillos. Más largos y completos o meras escenas, casi eventos para una partida rápida. Si alguien se reconoce en una de estas historias, gracias por haberlas jugado conmigo y bienvenido.

07 abril 2012

Elawid - Señor de los Anillos

Elawid fue, con toda probabilidad, mi personaje con más horas de juego. Pese a ello, y puesto que mis compañeros me reservaban el puesto de narrador con mucha asiduidad, tampoco pudo disfrutar de muchas aventuras. Esta moriqüendi de ojos verdes, nacida en el seno de una familia avari del reino de Lothlorien, se mostró especialmente curiosa desde la infancia y no tardó en abandonar la sombra de los dorados arboles bajo los que creció tan buen punto alcanzó la mayoría de edad.

Pese al cariño con el que conservo el personaje la verdad es que me cuesta recordar que vida llevó una vez abandonó su hogar. Por aquellas fechas el grupo había decidido recompensar con puntos de experiencia a un personaje del director de partida para que de esta forma más gente se animara a tomar ese rol. No recuerdo que la medida tuviera especial éxito pero si me dio la oportunidad de hacer crecer alguno de mis personajes sin que estos corrieran riesgos inútiles.

Eran los tiempos en los que ya habíamos saltado de MERP a Rolemaster y antes de que desarrolláramos nuestro propio reglamento así que Elawid vino al mundo como un bribón empecinado con ampliar sus conocimientos mágicos más allá de lo que su clase sugería. Además siempre tuve debilidad por invertir en habilidades secundarias de esas que raramente entran en juego pero que dan carácter y forma aun personaje. Así mi elfa renuente aprendió a bailar y actuar, e incluso a realizar acrobacias. También tuve debilidad por el equipo en apariencia banal e inútil pero que al final acaba por salvar alguna situación comprometida; tres trozos de tiza blanca, un espejo roto, dos velas, un cazo y un cepillo acabaron en la mochila con la que Elawid se enfrentó al mundo.

Leer Elawid.
Descargar Elawid.

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