Historias del Concilio pretende dejar testimonio de veinte años de dados y rol.

En 1991 compré mi primer juego de rol. Fue El Señor de los Anillos, el juego de rol de la Tierra Media, traducido, publicado y distribuido en septiembre de 1989 por la editorial barcelonesa Joc Internacional. Era un libro de “tapa dura” con una ilustración de Angus McBride en la portada. Desde entonces y hasta hoy han pasado por mis manos literalmente docenas de manuales y entre mis amigos y yo hemos hecho rodar, literalmente, decenas de miles de dados de múltiples caras.

En 2011 hizo veinte años de nuestra primera partida y, puesto que ahora apenas si tenemos la oportunidad de quedar un par de veces al año, decidí embarcarme en el proyecto de rescatar algunas de las historias que durante este tiempo he compartido con ellos para, tras darles un formato digno, compartirlas con quien quiera leerlas. Me he propuesto publicar una aventura o módulo cada trimestre alternándolos con otras entradas sobre mi pasado, y escaso presente, como jugador y director de juego. Algunos de los módulos serán algo viejunos. Los hay bastante elaborados y otros muy sencillos. Más largos y completos o meras escenas, casi eventos para una partida rápida. Si alguien se reconoce en una de estas historias, gracias por haberlas jugado conmigo y bienvenido.

01 diciembre 2014

Hijos del Dios Sol - Chapaqkuna, los Guardianes.

No hay dios, ni nuca lo ha habido. Ni los sikimira ni los pallaysu son hijos de Inti ni ninguna promesa  hará realidad un mundo más allá de la muerte. Entom vaga por el universo perseguido por el sol y la luna mientras se sumerge cada día más en el interior del océano de estrellas.
 
Solo unos pocos conocen esta verdad y la guardan celosamente pues el mundo no está preparada para ella. Son herejes a los ojos de todas las religiones y el castigo a su blasfemia es siempre la muerte. Los Guardianes del Ancestro, los chapaqkuna, protegen celosamente su verdad y trabajan para que un día esta pueda ser revelada.
 
LOS QUE VIVIERON ANTES QUE NOSOTROS
Los gentiles llegaron de las estrellas cunado Entom era todavía joven y no conocía la vida sintiente. Encontraron un mundo virgen, carente de moral alguna, en el que nada se interponía entre ellos y sus anhelos de conocimiento.
 
Los gentiles eran sabios de gran poder que liberados de las restricciones bajo las que habían vivido en su mundo natal se atrevieron a jugar con la esencia misma de la vida y la materia. Alterando ambas a su antojo y retorciendo las leyes de la naturaleza, sometiéndolas a las perversiones más obscenas, hasta que su ambición los llevó más allá de lo que hubiera sido sensato. 
 
Fue ese libertinaje creador el que provocó el estallido que puso fin a su existencia. Un cataclismo como jamás había conocido Entom, tan violento que los mares se desbordaron, las montañas cayeron y se izaron de nuevo para caer una vez más y volverse a levantar. Las entrañas de la tierra escupieron fuego y ceniza y el cielo se oscureció durante centenares de generaciones.
 
Los gentiles no sobrevivieron a tal descomunal desastre pero su legado si perdura y la prueba principal de ello no es otra que la existencia de las especies sintientes que no son otra cosa que los hijos de la corrupción sin límites que sembraron Entom durante la vida de los gentiles y de su falta de ética o moral.
 
Esta es la historia tal y como un maestro de los Guardianes del Ancestro se la narra a un iniciado. Entom está sembrado de reliquias que prueban que esa verdad es irrefutable, solo hace falta abrir bien los ojos para verlas. Es necesario evitar que estas armas arcanas caigan en las manos que no deben, pues podrían arrastrar al mundo a un nuevo cataclismo, y preparase para el día en que una nueva generación de gentiles descienda de nuevo de las estrellas para reclamarlas. 
 
MAESTRO E INICIADO
La orden de los Guardianes del Ancestro es pequeña y está diseminada por todo Entom. Cada chapaq guarda en secreto su filiación pues sabe que de ser descubierto la muerte le alcanzará sin remedio y con ella se perderá un testigo de la verdad y las pruebas que sobre esta hubiera reunido en vida.
 
No comparten con nadie el saber que atesoran y solo cuando sienten que su vida se apaga inician la búsqueda de un alumno al que iniciar en el secreto de la creación y al que transferir las reliquias atesoradas durante sus años de investigación. 
 
Los maestros y sus iniciados comparten poco más de un año de vida, el tiempo suficiente para que el conocimiento atesorado sea transferido y una vez el maestro considera que no tiene nada más que entregar a su discípulo el mismo se quita la vida para asegurarse que el secreto de la existencia de un nuevo guardián no será jamás descubierto. Con su muerte le entrega pues su destino pues solo el iniciado sabe a partir de ese momento que es uno de los recipientes de la verdad.
 
El momento en que un guardián se convierte en maestro no está escrito. No existe ningún ritual ni prueba a superar. No hay nadie que confirme tal estado pues solo el guardián sabe que lo es y solo él puede decidir si ha alcanzado el grado de sabiduría suficiente para considerarse maestro.
 
Un chapaq dedica su vida a la verdad de la creación y de la mecánica del universo, a buscarla y a conservar las pruebas de que su intuición es cierta y no puede ser negada. No hay tesoro más preciado para un Guardián del Ancestro que una reliquia que apuntale sus creencias y que le refuerce en la certeza de que los orígenes de la vida no residen en dios alguno si no en las manos y mentes corruptas de los gentiles. Su objetivo no será otro que recopilar cuanta información pueda, clasificarla, archivarla y llegado el momento entregársela a su iniciado con la esperanza de que este continúe su tarea y esté preparado para enfrentarse a los gentiles si estos regresan algún día. Por qué ese es el mayor temor de los chapaqkuna, que aquellos que les entregaron el don de la conciencia regresen para quitárselo y el día en que esto ocurra es necesario que los seres de Entom estén listos para enfrentarse a sus creadores. 
 
Los chapaqkuna son escépticos ante la brujería y la adivinación. Su visión del mundo es maquinal y el empirismo su doctrina. Entom se rige por leyes que superan la voluntad de cualquier divinidad y la inmutabilidad de estas no puede ser negada.

2 comentarios:

  1. Aunque resulta muy evocador e interesante creo que introduce un matiz que no acaba de encajar en el resto de la ambientación.

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    1. Lo primero es agradecerte que compartieras tu opinión conmigo. Además entiendo que has ido siguiendo el resto de lo publicado lo cual es más encomiable todavía.

      La idea para los Guardianes del Ancestro era introducir una sombra de duda sobre el origen real del mundo. Tanto su visión del mundo, como las diferentes formas del mito de Inti o los postulados de la promesa podrían ser ciertos o falsos. No hay nada en Entom que confirmen de forma definitiva ninguno de ellos y si pueden encontrarse elementos que los sustenten a todos. Cada personaje puede ser un ferviente seguidor de su cosmogonía o dejarse tentar por las demás. Las aventuras a las que se enfrenten pueden reforzar sus creencias o hacerles dudar. Quería que en Hijos del Dios Sol la fe y la piedad tuvieran un papel importante y para ello consideré necesario ofrecer visiones diferentes del mundo para que ese choque de creencias pudiera tener lugar.

      El mito que guía a los Guardianes del Ancestro, y con él la existencia de los gentiles como primeros moradores del mundo, está inspirado en una leyenda andina, como lo están también muchas de las culturas de Karuchaqana. Pensé que podría aportar algo. Existe de vedad el Gran Paitití o es solo un mito? Y los gentiles? Son ambas historias compatibles? Fue Inti un gentil? Que hay de cierto en cada uno de los mitos que alimentan los diferentes credos?

      De todas formas lo estudiaré para ver si puede mejorarse. En tú opinión hay algún giro que se le pueda dar para que resulte más acorde con el resto de la ambientación o es mejor obviarlo por completo?

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